El sábado fui a la 2da feria del libro de Lanús. Tengo dos cosas interesantes para contar.
La primera es que habÃa un stand de la Biblioteca Poplar Ameghino parlante para ciegos y disminuidos visuales Escuela Especial Número 506. En el se desarrollaban varias actividades: daban señaladores escrito en braille con tu nombre, habÃa camintas de unos 10/15 minutos con bastón sintiendo de alguna manera lo que siente un ciego. Obviamente emprendà ese viaje a lo desconocido, camine durante unos 10 minutos de la mano de una de las personas del lugar que me guiaba, eso sà estaba completamente sin poder ver nada más que un profundo negro. La sensación que causa es un poco aterradora al prescindir de la visión y no poder hacer algo que era tan simple hasta el momento como caminar, también uno siente y vuelca más concentración a otras partes del cuerpo por ejemplo a los pasos que uno da, o a la presencia de alguien que pueda ayudarlo. Me gustarÃa poder probarlo alguna vez más por más tiempo (recuerdo una vez cuando era chico que lo trate de hacer en bicicleta y los resultados no fueron muy alentadores…me caà muy mal).
Segundo comencé a leer 2 libros más, además de La cajita infleliz de Sartelli interesante pero largo ya voy por la página 400 pero faltan más de 300. Los dos libros son:
Mal de Ojo: El drama de la mirada – Christian Ferrer
Prosa Plebeya: Ensayos 1980-1992 – Néstor Perlongher