Frases de la BiografÃa de Sartre #1
Hace un tiempo conté que estaba leyendo una biografÃa de sartre.
Aquà la primera entrega: Relación entre Jean-paul Sartre y Simone de Beauvoir:
Sartre:
Nunca serÃamos un extraño el uno para el otro, nunca el uno recurrirÃa
en vano al otro, y nada serÃa más fuerte que esa alianza; pero no tenia
que degenerar ni en obligación, ni en costumbre: debÃamos salvarla a
cualquier precio de esa podredumbre.
Biógrafo:
En esta relación hay que mencionar un rasgo más, que es caracterÃstico
de ambos compañeros: la necesidad de sinceridad.
Sartre:
Hicimos un pacto: no solamente ninguno de los dos mentirÃa al otro, sino
que nunca le ocultarÃa nada.
Biógrafo:
Los pequeños camaradas sentÃan una gran repugnancia por lo que se llama
"la vida interior"; en esos jardine donde las almas de calidad cultivan
secretos delicados, veÃan pantanos hediondos; Allà tienen lugar en silencio
todos los tráficos de mala fe, alllà se saborean las delicias estancadas del
narcisismo. Para disipar esas sombras y esos miasmas tenÃan la costumbre
de exponer a la luz del dÃa sus vidas, sus pensamientosm sus sentimientos. Lo
que limitaba esa publicidad es que no era curiosos: al hablar demasiado de
si mismo cada cual habrÃa aburrido a los demás.
Simon de Beauvoir:
Pero entre Sartre y yo esa
restricción no funcionaba: por lo tanto quedó convenido que nos lo diriamos
todo. Yo estaba habituada al silencio, y al principio esa regla me molestó.
Pero enseguida comprendà sus ventajas; ya no tenÃa que inquietarme por mÃ:
una mirada, por cierto indulgente, pero más parcial que la mÃa, me devolvÃa
de cada uno de mis movimientos una imagen que yo consideraba objetiva; esa
vigilancia me defendÃa de los temores, de las falsas esperanzas, los
escrúpulos vanos, las fantasmagorÃas, los pequeños delirios que se forman
tan fácilmente en soledad. Poco me importaba que está ya no existiera para
mÃ; por el contrario, estaba loca de alegrÃa de haberle escapado. Sartre
me resultaba tan transparente como yo misma: ¡que tranquilidad!