Que interesante y nos menciona. (solar/hipatia)

Bloged in Software Libre de Josx Jueves Noviembre 24, 2005

TECNOLOGIA

¿Hacia dónde va el software libre en la Argentina?

Mientras las empresas locales comienzan a tomar nota de las ventajas de los sistemas de código abierto (por el bajo costo de propiedad), los usuarios ponen el acento en el saber como bien social.


Por Carla Barbuto. Especial para Clarín.com. conexiones@claringlobal.com.ar

Un cierto espíritu de lucha contra los molinos de viento flota en la Sala F del Centro Cultural General San Martín. ¿Por qué? Los adeptos (casi fans) del software libre salieron a explicar sus razones y se entusiasman cuando cuentan su versión del mundo: el saber es un bien social, el software libre es conocimiento compartible y está disponible para todos sin desembolsar ni un peso; la excelencia técnica se concreta por el hecho de compartir el código fuente. “No lo elegimos porque sea mejor, no lo elegimos porque sea gratis. Lo elegimos por la filosofía de libertad que fundamenta el software libre”, dice Martín Olivera, de Hipatia, una de las ONGs invitadas al Segundo Congreso de Periodismo.

En realidad, la antítesis software libre y software no-libre no es nueva. Desde que el mundo es mundo, o sea entre la década del 60 y 70, el software venía anexado a la computadora. Eso era tan común como el aire y, sólo a finales de la década del 70 la cuestión se complicó cuando las compañías comenzaron a imponer restricciones a los usuarios, con el uso de acuerdos de licencias.

Haciendo un poco de historia, en 1985, Richard Stallman fundó Free Software Foundation y lanzó el concepto copyleft en clara y abierta oposición al copyright. “La cosa es así: ustedes fueron coaccionados a aprender algo porque no había opciones. Ahora tienen la oportunidad de ser activos y elegir”, dice Leonardo Monk, miembro de Cafelug, grupo de Usuarios de Software Libre de Capital Federal.

Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de software libre? ¿Cuál es el abc de este mundillo? Dicen los que saben que la clave está en cuatro libertades: de ejecutar el programa con cualquier propósito (privado, educativo, público, comercial, etc.); de estudiar y modificar el programa (para lo cuál es necesario poder acceder al preciado código fuente); de copiar el programa; y, finalmente, de mejorar el programa, y hacer públicos esos cambios para que cualquiera (o sea, todos) disfruten del nuevo programa. “Tenemos que saber que, si queremos, podemos apropiarnos de la tecnología y mejorarla. Me ha pasado detectar errores y solucionarlos entre todos los usuarios”, dice Monk.

Previsiblemente, el software no-libre elude a los distribuidos bajo una licencia de más restrictiva que no garantiza aquellas cuatro libertades. “El software libre es como cualquier software pero con más derechos para el usuario. Además, el conocimiento es un bien social, es compartible”, explica la antropóloga Verónica Xhardez, miembro de la comisión directiva de Solar.

Estas o rganizaciones son, en cierta medida, defensoras del conocimiento como derecho humano y la idea de desarrollo en sentido amplio (es decir, humano y productivo).

Xhardez comparte el panel “Código Abierto (GNU/GPL). La filosofía del Software Libre” del Congreso con los otros especialistas y todos parecen decididos terminar con los mitos. Monk hace un balance de la situación y dice: “Ahora se criminaliza a los usuarios de redes de pares. El próximo paso es ir sobre los usuarios de softwares truchos”. A la hora de poner blanco sobre negro, agrega que “nosotros creemos que el software libre es una solución técnica, política y filosófica”.

Para quienes crean que el software libre es un tema para unos pocos especialistas, los panelistas se encargan de aclarar que existe una gran cantidad de software libre disponible y fácil de usar. Algunos ejemplos: el sistema operativo Linux, uno de los paradigmas, y el Berkeley Software Distribution, nacido a partir de los aportes de la Universidad de California; el servidor de transporte de correo Sendmail; el navegador Mozilla, entre muchos otros. Para quienes quieran la lista completa de las licencias de software libre actualmente aprobadas, pocas cosas más útiles que entrar en el sitio de la Open Source Initiative.

Mientras poco a poco crece el consenso global en cuanto a las virtudes del software libre, ¿por casa cómo andamos? Un informe de la consultora Prince & Cooke aseguró que más del 50% de las empresas argentinas que cuentan con más de mil empleados utilizan aplicaciones del sistema operativo Linux.

El cuadro se completa con dos datos más: el 36% de las empresas con entre 500 y hasta mil empleados usan software libre; y en las que tienen entre 200 y 500, el uso baja al 29%. Como si estos datos no fueran alentadores, el informe predice que el 18% de las empresas que no cuentan con Linux planean hacerlo en el futuro. Por otra parte, un estudio de IDC estima que para el año 2007 el 30% del total de los servidores migraran a Linux, y prevé un crecimiento anual compuesto del 44% para equipos de escritorio de este sistema operativo. Ver para creer, ¿no?

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